La construcción y el uso de edificios en la Unión Europea representan alrededor de la mitad de todos nuestros materiales extraídos. A medida que mejora la eficiencia energética de los edificios, los impactos incorporados de los materiales y el coste de los materiales se vuelven más significativos a lo largo de todo el ciclo de vida de los edificios.
Aunque el mayor impacto ambiental que producen los edificios se presenta a lo largo de su vida útil, la realidad es que antes de su construcción o reforma y después, al desmontarlos o demolerlos, también se producen impactos que no podemos obviar.
Por esta razón, la última Directiva de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD) 2024/1275, plantea la necesidad de calcular, mediante un Análisis de Ciclo de Vida (ACV), el carbono embebido, además del operacional, y para ello nos remite al indicador 1.2 de LEVELs, en el que se establecen directrices para su cálculo, dentro del marco que define la norma UNE EN 15978.